Mejorar la calidad medioambiental en las comunidades urbanas
tradicionalmente desfavorecidas
En la década de 1980, cuando los activistas a favor de la justicia
ambiental (EJ, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos y otros países se
organizaron por primera vez de manera visible para hacer frente al impacto
desigual de la contaminación ambiental y los desechos, era evidente quiénes
estaban en su punto de mira: las fábricas contaminantes, los infractores de las
normativas sobre vertidos o los operadores de las incineradoras de residuos,
así como sus cómplices en los Gobiernos, que habían sido incapaces de regular
sus actividades o habían hecho la vista gorda. Formaban lo que la población
consideraba Usos del Suelo no Deseados por las Comunidades Locales, o LULUs,
por sus siglas en inglés.














