Un proyecto internacional usa la inteligencia
artificial para medir la salud del bosque con una red de sensores instalados
debajo de la cubierta vegetal
La actividad humana reduce la biodiversidad del Amazonas. Algunos
estudios, como un artículo publicado en la revista Nature, el
pasado julio, apuntan incluso a pérdidas cercanas
–o superiores– a la mitad de las especies en aquellos sectores donde la masa
forestal se ha reducido en un 20%. Pero, ¿hasta qué punto estos resultados son
precisos? Un proyecto internacional busca responder a esta pregunta, al menos
en lo que concierne al conocimiento de la fauna. Para conseguirlo, los
investigadores que hay detrás de la iniciativa instalarán una red de sensores
en la reserva natural de Mamirauá (Brasil).














