La ultramaratón Caballo Blanco vuelve
a las montañas de Chihuahua un año después de los enfrentamientos entre los
cárteles de la droga
Sus pies prácticamente
no tocan el suelo. Los corredores tarahumaras suben y bajan ligeros por las
Barrancas del Cobre (Estado de Chihuahua, norte de México) el primer domingo de
marzo para competir en la ultramaratón de 80 kilómetros. La rocosa montaña ha
esperado un año para que los atletas indígenas volvieran a correr en sus
sinuosos caminos por los que se atraviesan angostos arroyos. Los tarahumaras no
llevan más que lo puesto. Aquí no hay zapatillas de 50 dólares, sino sandalias
con plantillas de neumático hechas a mano. Tampoco hay suplementos alimenticios
en polvo y electrolitos, solo agua y pinole (maíz) para resistir. El premio es
poder llevar algunos costales de maíz y frijol a sus comunidades y el honor de
cumplir con la tradición.














