viernes, 30 de octubre de 2015

Ciudades para la vida: los límites del poder - Antoni Gutiérrez


Fracasar en la sostenibilidad y viabilidad de las 750 grandes metrópolis del mundo hipotecaría, definitivamente, el destino de la humanidad


La gestión de las grandes ciudades se ha convertido en el elemento central de las políticas del futuro. Y del futuro de la política. Fracasar en la sostenibilidad y viabilidad de las 750 grandes metrópolis del mundo hipotecaría, definitivamente, el destino de la humanidad. Acertar, lo contrario. Este es el desafío más transcendente para los poderes políticos locales. Su éxito glocal (local y global) va mucho más allá de sus límites y periferias. Su gestión local decide el horizonte global.

Estas preocupaciones estuvieron muy presentes los pasados 31 de agosto y 1 de septiembre en Medellín, en el encuentro Cities for Life. Durante el evento, mandatarios de más de 50 ciudades se reunieron para dialogar, compartir experiencias y cocrear políticas que permitan ir más allá del concepto tradicional de desarrollo y convertir a las urbes en lugares más humanos, que respeten las relaciones existentes entre las personas y su entorno. Durante dos días, Medellín fue el escenario para empezar a construir solidaria e innovadoramente ciudades más justas, humanas y libres, gracias a la transparencia, la participación, la no violencia y la innovación centrada en los seres humanos. París le toma el relevo en la próxima edición de 2016.
En la cita colombiana, expuse cómo una correcta adecuación entre el poder político legítimo y los instrumentos reales para su ejecución será clave para afrontar con éxito los desafíos locales. Estas son, a mi juicio, las tres limitaciones del poder político municipal. Limitaciones que pueden ser, también, retos y oportunidades, si se es consciente de ellas y se actúa y se gobierna con la perspectiva de superar las restricciones con el diseño de alianzas por la gobernabilidad.
1. El territorio ya no es la cartografía. 
La realidad virtual, así como la integración metropolitana de la mayoría de nuestras ciudades nos abocan a superar la concepción perimetral de la superficie municipal. Hoy los territorios urbanos ya no tienen fronteras. La porosidad es total. La interdependencia una realidad inevitable… y deseable. No se puede gestionar la ciudad desde los viejos mapas. Nuevas realidades por debajo de lo evidente, y por encima de sus límites nos abren campos de actuación nuevos y creativos. El poder político formal está limitado por su territorio. El poder político real será aquel capaz de actuar sobre nuevas cartografías que no entienden de metros cuadrados sino de relaciones exponenciales.
2. Las competencias reguladas no son las competencias políticas.
Los liderazgos locales saben muy bien que los ciudadanos no comprenden las limitaciones competenciales de sus administraciones. Sus alcaldes y sus alcaldesas representan el poder de proximidad más valorado y respetado. Y no entienden, ni quizá deben, comprender la enrevesada y compleja multiplicidad de administraciones que actúan sobre el territorio. Ni sus penosas limitaciones presupuestarias. Los alcaldes del futuro deben de tener poder político más allá, y por encima, de sus competencias reguladas y sus recursos. Nadie se lo va a otorgar. Deben “ganarlo”. Esta concepción es imprescindible si se quiere superar los corsés de lo caduco y atender lo urgente. Esta visión holística del poder local, solo podrá ser liderada por políticos capaces de crear poderosas alianzas interinstitucionales, abiertas a la cooperación con empresas y ciudadanía. Hoy nadie tiene tanto poder. Lo explica muy bien Moisés Naím en El fin del poder: “Estamos viviendo en el mundo más urbano de la historia. Desde 2007 hay más personas viviendo en la ciudad que en el campo. Este es el planeta más joven que ha tenido la historia, el de mayor número de población joven. La población menor de 30 años es tres veces mayor de lo que era en 1950. Todo eso, la educación, la ingesta calórica… es lo que mueve a esos usuarios y lo que ha dado lugar a lo que yo en el libro llamo las tres revoluciones: la del más, la de la movilidad y la de la mentalidad”.
3. El poder de lo público no reside solo en las instituciones. 
Los alcaldes y alcaldesas son depositarios de poder legítimo y democrático. Pero hay nuevas legitimidades y nuevas representaciones. La crisis de la intermediación política institucional como la única capaz de representar anhelos, derechos e intereses está cuestionada. Necesitamos forjar alianzas por lo público (por el bien público, por el bien común, por el procomún) en donde se compartan responsabilidades y protagonismos. Una concepción dedemocracia líquida, más flexible y abierta capaz de acoger tanta participación como se requiera en cada proceso y tanta energía democrática y cívica como la sociedad sea capaz de generar. La nueva representación no es simple delegación, es movilizar caudales de poder por lo público.
Los alcaldes y alcaldesas son depositarios de poder legítimo y democrático. Pero hay nuevas legitimidades y nuevas representaciones

Necesitamos alianzas público-privadas, institucionales-sociales para resolver, juntos, los grandes desafíos. Por separado, nuestro poder, nuestros poderes son limitados y fragmentados. Alianzas de talento compartido, de las multitudes inteligentes, en donde el mundo CO (no el de las compañías privadas) sea la ecuación ganadora: COnciencia, COmpartir, COdecidir, COcrear, COgestionar, COmunidad. Y dibujen un nuevo itinerario de gobernabilidad democrática donde la tecnología pase de la concepción tecnocrática de las smarts cities a la concepción democrática de las smarts citizens.
Itinerarios como los que se vislumbran entre los que resultaron ganadores, de los más de 1.200 proyectos presentados, en los premios INDEX 2015: una máquina diseñada en Holanda para recoger los plásticos de los océanos, un sistema de huerto vertical en Singapur, una aplicación para aprender idiomas que viene de Guatemala, una batería americana que acumula energía en el hogar, y un sencillo adaptador para teléfonos inteligentes que permite exámenes oculares en el móvil.
Medellín ha sido —y es— una esperanza y un laboratorio permanente. La declaración conjunta en Cities for life, con el compromiso de más de 40 grandes alcaldes, es un texto de valor por su claridad. Necesitamos más Medellines en el mundo, que sean un lab inspirador y prometedor, como el foro Colombia en la ruta de ciudades i, que convocó a la ciudadanía a aportar ideas de aplicaciones móviles para solucionar el problema de la inseguridad en Medellín. Mov123, que a partir de ahora contará con la asesoría y el apoyo del programa Apps.co, en el Vivelab de Medellín, ganó el reto y fue seleccionada entre 68 propuestas.
Cities for life, Ciudades para la Vida, es un cita y una marca. Pero para los millones de personas que en el mundo aspiran a una sociedad para vivir es una bandera y un reto movilizador. Vivir no es existir. Vivir la vida en condiciones de equidad, justicia y progreso es la meta. Si ganamos la vida en las ciudades, ganaremos la vida del planeta.

Foto: Los alcaldes que participaron en Cities for Life, en el transporte público de Medellín / ANDRÉS HENAO ÁLVAREZ  (CITIES FOR LIFE)
Antoni Gutiérrez-Rubí (@antonigr) es asesor de comunicación y miembro del observatorio @participolis

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