Nada es comparable al tancredismo con que se
reciben los nuevos datos sobre el cambio climático
La imagen de un dron
entregando un paquete en el alféizar de una ventana o en la puerta de un chalé podría representar muy bien un mundo en el que han desaparecido
millones de puestos de trabajo, como, por ejemplo, los de centenares de miles,
millones, de repartidores que se afanan hoy en todo el planeta por llevar cosas
de un lado a otro. ¿Qué harán todos esos hombres y mujeres dentro de unos pocos
años? No cabe
esperar que todos ellos se hayan convertido en programadores de drones. Es incluso probable que un solo ordenador sea capaz de dar las
instrucciones precisas a ese enjambre de motos y furgonetas voladoras para que
cumplan correctamente su cometido, sin intervención de ser humano.














